Unos segundos antes de que rechines los dientes por la noche, tu cerebro se despierta un poco. No llegas a abrir los ojos ni lo recordarás por la mañana, pero el corazón se acelera, los músculos del cuello se activan y, justo después, la mandíbula empieza a moverse.
Ese pequeño despertar es la pista más importante para entender el bruxismo: no empieza en los dientes, empieza en el sistema nervioso. Y eso cambia bastante la forma de tratarlo.
Qué es exactamente el bruxismo
Es la actividad repetida de los músculos que mueven la mandíbula: apretar, rechinar o mantenerla tensa, con o sin contacto entre los dientes. Hay dos tipos que conviene separar:
- Bruxismo del sueño. Ocurre por la noche, a menudo en forma de rechinar. Muchas personas se enteran porque se lo dice su pareja o el dentista al ver el desgaste.
- Bruxismo de vigilia. Ocurre de día, casi siempre como un apretar sostenido: delante del ordenador, conduciendo, concentrado en algo.

El consenso internacional más reciente (Lobbezoo, 2018) insiste en algo que sorprende a mucha gente: el bruxismo no siempre es una enfermedad en sí mismo, pero sí una carga extra para la mandíbula. Se convierte en un problema cuando esa carga supera lo que los músculos, las articulaciones o los dientes pueden tolerar, y eso puede ocurrir poco a poco, sin que lo notes al principio. Por eso conviene valorarlo pronto.
Por qué ocurre
No es culpa de la mordida
Durante años se pensó que el bruxismo se debía a que los dientes no encajaban bien. Hoy sabemos que no es así: ni todas las personas que aprietan tienen una mala mordida, ni todas las que la tienen aprietan (Manfredini, 2017). Por eso limar dientes o hacer ortodoncia para «quitar» el bruxismo no está recomendado.
Lo que sí se asocia

- Dormir mal: el bruxismo del sueño va ligado a esos microdespertares, y aparece más en personas que roncan o tienen apneas.
- Tabaco, alcohol y cafeína, sobre todo por la tarde y la noche.
- Algunos medicamentos, como ciertos antidepresivos. Si empezaste a apretar al cambiar de tratamiento, coméntaselo a tu médico; no lo dejes por tu cuenta.
- Reflujo.
- El estrés y la ansiedad. De día hacen que apretemos sin darnos cuenta. Y de noche empeoran la calidad del sueño: hay más microdespertares y, con ellos, más apretamiento dental.
Cuándo da problemas
Muchas personas aprietan durante meses sin darse cuenta, hasta que aparecen señales como estas:
- Mandíbula cansada o dolorida al despertar.
- Dolor de cabeza en las sienes, sobre todo por la mañana.
- Dientes sensibles o desgastados.
- Maseteros (los músculos de los lados de la cara) más marcados o duros.
- Marcas de los dientes en el borde de la lengua o una línea blanca en el interior de las mejillas.
La férula: protege, pero no cura
La férula de descarga la indica y ajusta el dentista, y cumple una función muy útil: proteger los dientes del desgaste. Lo que no hace es quitar el bruxismo, porque no actúa sobre su origen.
Dos detalles que conviene saber. Las férulas blandas pueden aumentar la actividad de apretar en algunas personas. Y si roncas o te han dicho que dejas de respirar por la noche, es mejor estudiarlo antes, porque una férula de descarga puede empeorar la apnea.
Qué aporta la fisioterapia
La fisioterapia no «cura» el bruxismo, pero sí reduce sus consecuencias y te enseña a controlarlo:
- Menos dolor y más movilidad. Con terapia manual de los músculos de la mandíbula y del cuello. Si en tu caso aporta algo más, también podemos usar punción seca en el masetero o el temporal, pero no es imprescindible y siempre lo hablamos antes contigo.
- Control del apretar de día. Aprendes la posición de reposo: lengua apoyada en el paladar, dientes separados, labios juntos. Y a usar recordatorios para pillarte apretando.
- Ejercicio. Ejercicios específicos para la mandíbula y la lengua, y también ejercicio aeróbico general, que ayuda a regular el sueño y la percepción del dolor.
- Coordinación. Si sospecho apnea, te derivo a tu médico. Si hace falta férula, trabajo con tu dentista.
Preguntas frecuentes
¿El bruxismo se cura?
No hay un tratamiento que lo elimine de forma definitiva. Lo que sí se consigue es que deje de doler, que no dañe los dientes y que aprendas a controlarlo de día.
¿Es lo mismo apretar que rechinar?
Las dos son formas de bruxismo. Rechinar es más típico de la noche y apretar, del día, aunque pueden darse a la vez.
¿Los niños con bruxismo necesitan tratamiento?
En niños pequeños, hasta los 7 u 8 años, es bastante habitual y suele desaparecer solo. Si hay dolor o desgaste importante, lo valora el odontopediatra.
¿Y el bótox?
En Fisioelysium no lo vemos como una primera opción. Reduce la fuerza del músculo, pero no actúa sobre la causa del bruxismo. Lo reservamos como último recurso, para casos en los que, tras un tratamiento de fisioterapia bien hecho, el dolor sigue siendo tan intenso que no se puede soportar. En ese caso lo valora y aplica un médico.
Si te despiertas con la mandíbula cargada o te duele la cabeza por las mañanas, podemos valorarlo juntos. Escríbeme al 609 445 905 (WhatsApp) o llama al 917 127 508. Más información en la página de fisioterapia para ATM y bruxismo.
Iván Ortega Asensio
Fisioterapeuta · Nº de colegiado 18902
Especializado en ATM, cefaleas y dolor orofacial.
Revisado el 20/10/2026.

Referencias
- Lobbezoo F, et al. International consensus on the assessment of bruxism: Report of a work in progress. J Oral Rehabil. 2018;45(11):837-844.
- Manfredini D, Lombardo L, Siciliani G. Temporomandibular disorders and dental occlusion. A systematic review of association studies: end of an era? J Oral Rehabil. 2017;44(11):908-923.
- Kuzmanovic Pficer J, et al. Occlusal stabilization splint for patients with temporomandibular disorders: Meta-analysis. 2017.
